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Casi 30 años después de una de la rachas más impactantes en la era moderna del tenis, un zurdo está en el camino de sustituir a otro zurdo como imbatible rey de la tierra batida en una temporada: Rafael Nadal, a la caza del trono de Guillermo Vilas. El español lleva 47 triunfos consecutivos sobre la superficie desde abril de 2005, y el argentino sumó 53 entre mayo y septiembre de 1977.

“¡Veintinueve años…! Mira, yo no me enteraba de la película…”, dijo risueño Nadal, de 19 años, tras haber ganado en Barcelona su tercer torneo del año. Hay un mundo de distancia entre la época de Vilas y la de Nadal, pero también hay un mundo de distancia entre Nadal y sus adversarios de hoy. ¿Quién puede derrotarlo sobre la más lenta de las superficies?, era la pregunta que rondaba en el Real Club de Tenis Barcelona. Y todos coincidían: aparentemente, nadie.

El suizo Roger Federer, número uno del mundo, jugó uno de los mejores partidos sobre tierra batida de su vida hace una semana en la final de Montecarlo, pero el campeón fue Nadal. El argentino Guillermo Coria ya demostró en Barcelona que atraviesa el peor momento de su carrera, por lo que no parece rival para Nadal, y otro argentino, Gastón Gaudio, sabe cómo vencer al español, pero no parece capaz de sostener el nivel necesario más allá de un set.

¿Y después? Sus compatriotas tampoco son rivales para Nadal, que lleva un 26-1 a favor en sus últimos partidos ante españoles. David Nalbandian, Andy Roddick, Ivan Ljubicic o James Blake son grandes jugadores en superficies rápidas, pero poco capaces de inquietar al español sobre arcilla. Quizás Fernando González, el potente chileno que lleva un 2-0 en sus enfrentamientos con Nadal, al que sin embargo no se mide desde julio de 2003.

Tommy Robredo, triturado en la final de Barcelona, cree que Nadal no es diferente a otros tenistas en racha: “No creo que sea un extraterrestre, algún día va a perder. Decir que no perderá es poner demasiada presión sobre él”.

Pero por el momento todo es pura especulación: la realidad marca que Nadal es desde hace un año imbatible sobre arcilla, y que está en el mejor de los caminos para ganar por segundo año consecutivo Roland Garros, además de quebrar el récord de Vilas, aunque él intente bajar las expectativas. “Lo normal es que no”, dijo cuando se le preguntó si superará al argentino. “Para lograrlo tengo que ganar Hamburgo y Roma, sumados a Montecarlo y Barcelona. Sí, es cierto, el año pasado lo hice, pero no es normal”. Y siguió autonalizándose: “¿Quién hizo eso dos años seguidos? (Thomas) Muster. Bueno, y hablamos de Muster como si fuera algo tan normal, algo sencillo lo que hizo”.

Nadal escuchó el mensaje que le dedicó el sueco Bjorn Borg, con el que compartía hasta hoy el récord de 46 triunfos consecutivos sobre arcilla: “Quiero felicitarte, es un gran placer verte jugar”. Y Nadal, claro, se emocionó.

“Borg y Vilas son dos de los mejores jugadores de la historia. Yo tengo 19 años, estoy jugando bien, pero no me puedo comparar con ellos”.

Rafael Nadal

La historia marca que Vilas logró en aquel 1977 records para el recuerdo: ganó 16 torneos, y además de las famosas 53 victorias consecutivas sobre arcilla, hilvanó 46 triunfos seguidos tomando en cuenta todas las superficies, algo no igualado hasta hoy. Y aquellos 53 los logró en el transcurso de poco más de cuatro meses, algo impensable en el tenis del tercer milenio.

Nadal, fanático de la historia y la estadística del tenis, lo sabe. Pese a ello, terminó comparando épocas. “Son records, están ahí. Y en aquella época tengo entendido que los jugadores lo tenían fácil hasta cuartos de final siempre. Hoy hay mucha más competitividad que antes. Lo de Vilas son 53 partidos, no hay que quitarle méritos a nadie. Yo tengo 47 y debo seguir trabajando”.

Y eso hará durante los próximos días en Mallorca, entrenamiento y descanso antes de regresar el 8 de mayo al circuito jugando Roma. Si gana ese torneo, tal como hizo hace un año, igualará el récord de Vilas, y sólo necesitará sumar un partido más en Hamburgo para superarlo. Y luego llega el desafío de Roland Garros, y un par de semanas más tarde Wimbledon, torneo que Nadal preparará este año a conciencia. Borg, en su mensaje, le decía algo más al español: “Ojalá ganes Wimbledon algún día”. Y al insaciable Nadal le brillaron los ojos.